Por Noticias Manzana Latente

¿Por qué solemos ecualizar en forma de V?

julio 21, 2015  |  1 Comentario

La gente de tecnovortex.com publicó una excelente explicación del porque de esta costumbre de ecualizar en “V o U”. No te la pierdas y contanos si acostumbras a ecualizar así.

Asignatura: Sistemas Digitales. Profesor: Alberto Ghiglione. Año: 2002.

Puedo asegurar que “El Beto” Ghiglione no es sólo el mejor profesor que he tenido, sino que ha sido el ejemplo de la mayoría de los que tuvimos la suerte de cursar con él. Podría decir, también, que este fanático del mundo de la radio – y ya jubilado – ha sido un gran formador de personas y no solamente de técnicos.

Lo que hacía especial las clases de este gran personaje era la sensacional manera de mezclar conceptos, ideas y de saber aplicarlas de una forma tan sencilla que – lo comprobé con el tiempo – lo entendía hasta aquel que dejó la carrera mucho antes que yo y hoy es contador. El tipo tenía una capacidad increíble para sacar ejemplos y poder “bajarlos” para todos.

Creo que una de las clases que más recuerdo fue cuando mezcló frecuencia con potencia y utilizó algo que “suele gustarnos a todos” como el audio para que nos quede algo grabado casi a fuego, y más, cuando nos hizo una pregunta que nadie sabía, pero todos hacíamos:

A ver muchachos… ¿alguien sabe por qué usamos el ecualizador en forma de U o V?

ecualizador

En ese momento todos asentimos. Por naturalidad todos usábamos el ecualizador “aumentando” el gain de las frecuencias bajas y altas cómo muestra la imagen de Mike. En ese instante el creador de conceptos como “APB y APHDP” armaba sobre un protoboard un generador de frecuencias conectado a un potenciómetro, un display LCD que marcaba la cantidad de ciclos por segundo y un buzzer.

El circuito estaba preparado para que el buzzer suene a la frecuencia determinada. Mientras iba subiendo la resistencia con el potenciómetro el oscilador subía la frecuencia y el sonido comenzaba a parecernos más fuerte. Pasaba de imperceptible alrededor de los 50hz y se volvía casi insoportable a los 2Khz. Luego iba bajando hasta llegar a los 15Khz.

Lo más curioso es que la “intensidad sonora” sobre el buzzer era siempre la misma, entonces, ¿por qué escuchábamos más fuerte a los 2000 hertz?

Les dejo el mismo experimento. Fíjense que van a notar lo mismo y el volumen se mantiene estable.

La respuesta es simple: el ser humano tiene el sentido del oído que se ha ido desarrollado y agudizando durante miles de años con el objeto de escuchar con mayor facilidad a otros humanos. Ahora, adivinen cuál es la frecuencia de nuestra voz… exacto. Está alrededor entre los 500 a 2000 hertz.

Así que, si tenemos que trazar un gráfico, nosotros escuchamos en forma de campana. A misma intensidad los sonidos graves apenas nos son impercetibles (cómo datos de color los elefantes se comunican a frecuencias super bajas que a veces no escuchamos) y vamos sintiendo que son más “audibles” a medida que la frecuencia sube. Extrañamente cuando la frecuencia supera los 5000 hertz, a pesar de sentirse molesto creemos que el sonido disminuye pero… ¡el volumen es el mismo! La clave es que vamos dejando de escucharlo y así hasta llegar a los 15000 Hertz, aunque algunos humanos suelen escuchar hasta los 18000 hertz.

Un ecualizador Pionner de 1978 con una configuración “suave” | Foto de Rick Ruff

Un ecualizador Pionner de 1978 con una configuración “suave” | Foto de Rick Ruff

“Ahora entienden bien la razón de por qué ponían el ecualizador en forma de U o V, lo hacían porque necesitan aumentar la ganancia de las frecuencias que naturalmente nos cuesta oír” decía Ghiglione, con una pasión inusitada a pesar de hacer la misma clase durante 30 años. “El universo es un cúmulo de frecuencias que están en danza” decía clases más tarde, donde con el concepto ya adquirido de que tenemos una capacidad limitada de observación nos explicaba – y mostraba – cómo funcionaba un control remoto a través de la luz infrarroja (que en realidad para una TV es una linterna LED con luz que no podemos observar).

Un tipo único el Beto, de esos que si habría más el país sería muy distinto al actual. Ojalá que al explicar una de sus clases, aún de forma burda cómo lo hago, pueda el lector entender algo tan cotidiano cómo lo es la ecualización y asociarlo con conceptos cómo frecuencia y evolución.

¡Ah! Hace poco viendo un documental sobre “por qué el chillido de una tiza sobre el pizarrón o un tenedor sobre un plato de loza nos suenan tan desagrables” descubrí que al parecer ese horrendo sonido está grabado en nuestro ADN cómo expresión de peligro y se asocia a una especie de simios que viven en los árboles y usan un aullido muy parecido cuando ven que un depredador está en las cercanías. Lo mismo sucede, a nivel visual, cuando vemos un animal o insecto con colores rojos o amarillos: notamos que es peligroso por más que no sepamos la razón.

¡It’s evolution, baby!

Fuente: tecnovortex.com