Por Jo Thomatis

Tengo un hombre atravesado en la garganta

abril 14, 2015  |  1 Comentario

En mis columnas de literatura para Manzana Latente, he hablado de muchos escritores que me fascinan, pero jamás me animé a escribir sobre los autores a los que más admiro. Eduardo Galeano, es uno de ellos. Creo que hoy me toca animarme, aunque sea por un triste motivo…

Galeano y Benedetti fueron la razón por la que yo estudié periodismo. Nunca nada me asombró tanto como la capacidad de estos dos hombres para la lucha a través de la palabra. Hemos sido bendecidos con tantos artistas latinoamericanos que entregaron su vida y su pasión a sus ideales políticos. Pero ellos, esos dos uruguayos, tuvieron una forma tan bella de atravesarme el corazón.

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Volver a pasar por el corazón

Eduardo Galeano nació en Montevideo en el año 1940. Creció para convertirse en periodista y escritor, y llegó a ser uno de los escritores latinoamericanos más emblemáticos de nuestro siglo. Desde siempre su lucha política se inclinó hacia la izquierda, y así también sus escritos.  Esto le valió la persecución militar durante la dictadura de los 70 en Uruguay. Fue encarcelado y vivió el exilio en carne propia.

Su obra comprende más de 40 títulos publicados. Su libro más famoso es “Las venas abiertas de América Latina”, traducido a más de 20 idiomas. Es un análisis magnífico de las realidades que se viven en los distintos pueblos de Latinoamérica y un texto esencial para saber lo que es el espíritu de unión latinoamericana.

Captura de "El Libro de Los Abrazos"

Captura de “El Libro de Los Abrazos”

Lo interesante de este autor, fue que su obra siempre combinó lo poético con lo histórico, la fantasía con la realidad, las leyendas con grandes hechos científicos. Cada libro de Galeano, es un disfrute de principio a fin. Muchos fragmentos de sus textos o sus discursos son recordados a diario en distintos ámbitos por su carga filosófica y poética. Fue un gran luchador por los derechos humanos. Sobre todo por los derechos de los pueblos más olvidados y oprimidos.

“El mundo está organizado de tal manera, que tenemos el derecho de elegir la salsa con la que seremos comidos.”

Sus libros están repletos de un realismo fantástico muy cercano al de García Márquez, una razón más para admirarlo. Aquí en este video se puede apreciar un discurso en el que Galeano se mostraba tal y como fue:

Además de sus libros, Galeano escribió incontables artículos periodísticos y fundó varias revistas junto a Mario Benedetti. Su lucha política se dio a través de la palabra, y fue incansable. Al final de su carrera recorrió muchas universidades argentinas llevando un discurso en el que clamaba por igualdad social, justicia y libre pensamiento.

Su escritura fue sublime, y muchas de sus palabras quedan grabadas en lo más profundo de quien lo lee. Gracias a esto, uno llega a sentir que un poquito lo conoció a Eduardo Galeano, porque él se desnudaba en su escritura, se notaba su corazón entero entregado a esa causa. Y si un hombre se edita en millones de libros, muchas personas llegan a conocerlo, sobre todo a quererlo. Y a querer que nunca se vaya, que nunca se acabe.

“Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme.”

Porque cuando algo es tan grande y tan activo como lo fue Galeano y su lucha, uno no se imagina que alguien tan bien plantado ante la vida pueda llegar a morir en algún momento. Uno sentía que iba a crecer y que Galeano iba a estar ahí, escribiendo, hablando, diciendo lo que muchos pensamos, pero con palabras mucho más hermosas. Uno creía que él iba a estar, aconsejando a jóvenes, condenando a presidentes corruptos, llamando a los pueblos a la hermandad.

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La realidad ahora nos trae el dolor de saber que Eduardo Galeano ya no está, pero nos queda la revancha de saber que está revivido en su obra. Su corazón quedó plasmado en la tinta espesa del tiempo, sus palabras revolucionarias y luchadoras no se borrarán mientras haya gente que lo recuerde. Y es muy probable que, gracias a que Galeano fue un ser humano, que existió y luego se fue, que dejó en su camino mucho de lo cual aprender, gracias a eso, tal vez mañana, surja una nueva voz. Una voz más que se sume al grito de quienes luchan por un mundo distinto y que sea tan fuerte como la de él.

Gracias, Eduardo, por tanta hermosura regada sobre este mundo tan duro.

“Un mar de Fueguitos” por Eduardo Galeano

Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso – reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.