Por Jo Thomatis

Por qué leer a Coelho es equivalente a escuchar a Arjona

marzo 31, 2015  |  2 Comentarios

Esta nota se trata de un análisis personal que he realizado a través del tiempo acerca de la “industria cultural”. Al decir que es personal, advierto que mi intención no es herir susceptibilidades ni mofarme de gustos ajenos, sólo deseo hacer exposición de un punto de vista elaborado en base a mis conocimientos. En este trabajo mi intención es explicar por qué  leer a Paulo Coelho es equivalente a escuchar la música de Ricardo Arjona.

¿Por qué Coelho y Arjona? Porque los dos son íconos de la cultura de masas. Paulo Coelho representa a toda una comunidad de escritores de autoayuda que basan su lucro en el deseo de los individuos de sentirse mejor frente a una vida vacía de espiritualidad. Y Ricardo Arjona es un ejemplo extraído de toda una población de cantautores y músicos que llenan el hueco de la necesidad de lujuria y machismo en nuestra sociedad. Además, en lo que hacen, son grandes exponentes desde hace mucho tiempo y no les va nada mal en el negocio, por eso son ellos los “conejillos de indias” y no cualquier otro (hay muchos más).

El Alquimista de los huevos de oro

Paulo Coelho es un escritor brasilero que hizo furor en el mundo editorial. Sus libros se han traducido a más de 100 idiomas, se han vendido por billones y han perdurado como éxitos de venta a lo largo de los años. Cada vez que este señor presenta un nuevo texto, en muy poco tiempo se convierte en un best seller.Cualquier persona que haya leído más de diez libros en su vida, al tomar un trabajo de Coelho en sus manos puede adivinar que sus dotes narrativos no son algo evidente. Que de hecho, no se evidencian en ninguno de sus textos. Su literatura es simplista, facilista, barata. Tome cualquiera de sus libros y compruébelo usted mismo.

Entonces, si no es bueno para la literatura, ¿por qué tiene tanto éxito? En su artículo “Por qué es tan malo Paulo Coelho”, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince lo explica de manera muy clara. Él sostiene que Coelho utiliza recursos narrativos muy baratos para captar la atención y el deseo del lector promedio. Dice el colombiano: ” Coelho disfrazaba de misterio y asombro las puras tonterías. Oigan esta, por ejemplo: “Era un día caluroso y el vino, por uno de estos misterios insondables, conseguía refrescar un poco su cuerpo”. De verdad, qué misterio insondable que un líquido quite la sed”. Faciolince está en lo correcto, Coelho se llena de recursos que le sacan tuercas al cerebro para que el lector se deje embelezar por espejitos de colores. Otro as sobre la mesa más que evidente es la apelación del escritor a lo “esotérico”, la magia, la adivinación. Cosas que de por sí atraen al humano, lo “irreal” y magnífico. Héctor lo explica, “Ya Thomas Hobbes en su clásico Leviatán (1651) señalaba la irresistible atracción (y por lo tanto el fácil engaño) que padecemos los seres humanos ante todo tipo de presagios. Es una tradición muy antigua (una socorridísima mina de oro, una piedra filosofal) explotar esta debilidad de nuestra psicología. (…) Éste es el paso siguiente en el libro de Coelho: un adivino escribe sobre la arena los episidios más significativos del pasado del joven protagonista, incluyendo la primera vez que se hizo la paja. Cabe aclarar que esta íntima revelación se expresa con palabras mucho más recatadas: “Leyó cosas que jamás había contado a nadie, como (…) su primera y solitaria experiencia sexual”.

Ilustración de Alberto Montt

Ilustración de Alberto Montt

En casi todos los libros de Coelho se puede observar cómo el autor narra historias extraordinarias, le da gran importancia a los sueños, la adivinación del futuro, los presagios. Entonces la historia de un hombre que va hasta unas pirámides y vuelve después a su casa, se convierte en un texto fascinante porque de repente aparece un huevo que todo lo convierte en oro (no miento, lean El Alquimista), y una señora que lee la mano, y después unos pajaros que presagian males. En un triz, un libro sumamente vacío, se vende durante décadas y contando. Y ojo, el autor nunca se olvida de que sus lectores son “gente de bien”: dice Faciolince, “Hay un ingrediente adicional que hace más eficaz el recurso al pensamiento esotérico. Para volverlo doctrinalmente inofensivo, para despojarlo de todo peligro satánico, Coelho lo combina con dosis adecuadas de cristianismo tradicional: citas de la Biblia, cuadros del Sagrado Corazón de Jesús, rezos del Padrenuestro… El público mayoritario no se siente en pecado porque lee herejías, y el narrador, al tiempo que se hace pasar por alguien dotado de poderes paranormales (capaz incluso de telepatía), deja saber que él es también un buen cristiano, a pesar de sus coqueteos con la magia.” 

Por otro lado, a Coelho no le alcanzaba con ganar algunos millones creando libros que combinaran paganismo con religión y autocomplaciencia, así que para hacer más felices a los sellos (bolsillos) editoriales, también apeló a la utilización de premisas o frases que parecen encerrar sabiduría pero que realmente son enseñanzas nulas de contenido. Y estas frases en algún punto se convierten en una burla no sólo hacia los grandes pensadores de la humanidad, sino hacia la inocencia de las personas que lo leen. Estas son sólo algunos ejemplos: “Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.”; “No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.”; “Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer.”

Paulo Coelho---frases

Claro que todas esas frases suenan bonitas y hasta ciertas, pero eso no les quita lo vacías y fáciles. El recurso “coelhístico”, por llamarle de alguna manera, es algo que hasta un niño podría aplicar, es un robo sistemático de nuestra atención; es la apelación a fibras íntimas de las personas. Son sentencias de pocas palabras para explicar el sentido de las cosas, que realmente son un poco más complejas que lo que Coelho nos quiere hacer creer. El sol sale cada mañana, sólo tienes que abrir tu ventana para poder verlo, ¿dónde están los millones de dólares que me corresponden por una frase tan aguda y certera? Claro, Coelho fue un visionario, supo justo dónde poner la aguja para dar el pinchazo y sacar oro de las venas de los ojos hambrientos del lector.

El problema no es quererlo… El problema es que es Arjona

Edgar Ricardo Arjona, es un músico guatemalteco aclamado en toda latinoamérica, con más de quince discos en su haber y acreedor de muchos galardones musicales. Pero su característica más contundente es el amor – odio que recibe de la sociedad constantemente. Sus fans son incondicionales, y no se trata sólo de mujeres. Muchos hombres son los que se ven por la calle, con la ventanilla del auto subida canturreando las cursilerías de este personaje. Y lo defienden a muerte. Se encuentran hipnotizados por sus letras llenas (hasta el hastío) de escenas amorosas sensuales que pueden empalagar hasta al ingenio Ledesma. La característica principal de sus seguidores, es que no suelen escuchar ningún otro tipo de música más que Arjona, o algo parecido. Por otro lado se encuentran los fastidiados, los cansados de que este personaje nefasto siga existiendo y que además lo tengamos que llamar músico. Los que creen que el orgullo de ser artista es algo que se gana desgarrándose por fuera y por dentro, y no vendiendo fórmulas mágicas.

Tal vez el alquimista que se encuentra un huevo que produce oro en el libro de Coelho, no sea otro que Ricardo Arjona; quien encontró en su camino por la vida la fórmula exacta de escribir canciones que les bajen las defensas a los cerebros de la población. La teoría de la aguja hipodérmica se queda corta en comparación con el fenómeno Arjona (que hoy en día le pasa la posta a Romeo Santos). Diego Mancusi, periodista de la revista Rolling Stones Argentina lo explicó muy bien en un artículo del año 2010: “Qué es y qué no es una letra digna puede variar de persona a persona de acuerdo a los gustos individuales, pero hay un parámetro objetivo que no se puede soslayar: la fórmula. Arjona tiene desarrollado un sistema de metáforas por contradicción que repite sistemáticamente a lo largo de muchas de sus canciones (“como alejarme de ti si estás tan lejos”, “acompañame a estar solo”, etc.) ya sea por falta de talento para evitar la reiteración o porque sabe qué funciona y punto.”

Dibujo de Alberto Montt

Ilustración de Alberto Montt

La repetición por contradicción no es la única herramienta de Arjona para hacer lobotomías con cada una de sus canciones, su recurso más triste es disfrazarse de popular y de protector de pobres y ausentes, dando grandes golpes bajos con las canciones que compone. En muchas de sus canciones habla de comprender a las mujeres, de los inmigrantes ilegales, los homosexuales, los trabajadores, etc. Todo es una farsa, una cursilería barata para sobrevender todos sus productos. El ejemplo más que claro de este cinismo, está en su relación con el sexo femenino, su manera de manejarse a la hora de hablar de las mujeres. Por ejemplo, escribió una canción en la que habla de cómo se siente una mujer pasando por la etapa de la menstruación, y frente a los ojos de sus seguidores quedó como un poeta del sexo femenino, comprendiendo a las mujeres en sus peores días. ¿Alguien se ha tomado el tiempo de detenerse frente a la letra aberrante de esa canción? Veamos lo que dice Arjona:

“De vez en mes soy invisible,
Para intentar en lo posible,
No promover tu mal humor.

De vez en mes no hay quien te aguante,
Y es tu pecado estar distante,
Y otro peor quedarme ahí.

Y aunque hay receso obligatorio,
Y el cielo se hace un purgatorio,
Te amo más, de vez en mes.”

Si esta metáfora horrorosa necesita de una traducción, sería esta: una vez por mes te ponés mal y yo no te aguanto, entonces me desaparezco. Lo que me gusta de vos, deja de gustarme, pero aunque sea un intolerante y me desagrades porque desconozco lo que te pasa, te amo.

Pero Arjona va por más al fondo de nuestra indignación de seres racionales, y agrega a su poema:

“De vez en mes,
Tú me propones huelga de hambre,
Yo algo de imaginación.”

Traducción: cuando menstruas me pedís que no tengamos sexo. Como no te entiendo, yo quiero que tengamos sexo igual.

 Arjona en persona hablando sobre machismo:

Si eso no alcanza para dar a entender que el trabajo de Arjona como “artista” es aberrante, hay muchos más ejemplos de su machismo y su falsedad. En la canción “Mujeres”, con la cual se hace alarde de estar “homenajeando” a las mujeres, se realza más que nunca un machismo encubierto por palabras “bonitas”. Los espejitos de colores de los que hablábamos más arriba.

“No se quien las invento…
no se quien nos hizo ese favor…
tuvo que ser dios
que vio al hombre tan solo
y sin dudarlo
penso en dos… en dos
Dicen que fue una costilla
hubiese dado mi columna vertebral…
por verlas andar
depues de hacer el amor
hasta el tocador
y sin voltear… sin voltear…
sin voltear”

Traducción: Este “músico” no puede pensar en la mujer más que en un accesorio útil para el sexo. Y claro, el hombre fue antes que la mujer, y mejor, sólo que necesitaba un perro de compañía, por eso existen las mujeres. Lo dice la biblia y lo dice Arjona, ¿qué otras pruebas necesitamos de que la mujer es inferior? Pero la canción sigue, para dejarnos en claro que el hombre es el motor de todas las cosas en nuestra humanidad, y el estribillo nos divierte diciendo:

“mujeres
lo que nos pidan podemos
si no podemos no existe
y si no existe lo inventamos
por ustedes
mujeres
que hubiera escrito neruda
que habria pintado picasso
si no existieran musas como ustedes”

Traducción: Mujeres, si necesitan algo, se lo tienen que pedir a los hombres. Si los hombres no lo hacen, no va a haber nadie que lo haga.

No sé qué dirían Marie Curie, Simon De Beauvoir, Edith Piaf, si escucharan o leyeran la letra de esta canción, tan coreada en los boliches.

Dibujo de Alberto Montt

Ilustración de Alberto Montt

¿En qué se parecen el autor de Adulterio y el cantante de Señora de Las Cuatro Décadas? 

En que los dos son nefastos. Los dos se ríen del arte de la literatura y la música. Los dos encontraron un nicho que los provee de caudales enormes de dinero a cambio de obras vacías que atestan los mostradores. Pero ellos sólo son los representantes, cada uno de su género. Coelho representa a miles de autores y editoriales chupasangre que basan su lucro en la necesidad que tiene la población de llenar sus vidas con la fantasía de que leyendo un libro de autoayuda su existencia va a mejorar (Stamateas, Riso, Sordo, Tolle, Chopra son algunos de tantos autores del estilo). Arjona representa a muchos músicos que roban con fórmulas músicales que gustan a la masa sin importarles que dejan plantada en la sociedad la semilla del machismo, la lujuria extremista, el consumo sin fin (Luis Miguel, Axel, Romeo Santos son músicos de la misma talla).

Da lo mismo, ya sea que leas un libro de Coelho, o reproduzcas un disco de Arjona, los dos van a trabajar en tu cerebro para que te sientas disminuido, sin poder de crítica. Vas a imaginarte que vivís en un mundo lleno de magia y amor, y te vas a olvidar de que la realidad que te golpea todos los días es bastante distinta.

La profundidad y el disfrute genuino, es lo último que importa en el negocio del arte.

Dibujo de Alberto Montt

Ilustración de Alberto Montt