Por Cristián Lagiglia

LAS PELOTAS – 5 X 5 AUDITORIO ÁNGEL BUSTELO / 19-10-2014

octubre 21, 2014  |  Sin Comentarios

Un Bustelo totalmente colmado, no solo se celebraba un show de rock. Se celebraba la perseverancia, la tozudez, el despropósito hecho canción de llevar tus sueños hasta las últimas consecuencias. Se celebraban veinticinco años históricos de una banda que desde siempre tuvo que remarla contra la corriente con todo para perder.

Apenas pasadas las 22 hs. Germán Daffunchio saludó con su habitual timidez y los primeros compases de Corderos en la noche desató la fiesta que la gente estaba esperando. Esto se extendió por los primeros cuatro o cinco temas que incluyeron el súper coreado Ya no estás y la latente mención a la desaparición de Julio López en Desaparecido.

Después los temas climáticos tomarían la preponderancia del show con el hit que le faltó a los ’90 (Cerati dixit) Será, más Como se curan las heridas y en el papel de crooner, que cada vez le sienta mejor, Germán desentrañó las mejores perlas de Cerca de las nubes con el tema que da título a la obra, Cuantas cosas y Como el viento.

Cuando Las Pelotas se apoyan en las teclas de Sebastián Schachtel suenan a lo mejor de una banda british y se distancian del rock peliagudo y rancio de la época del Bocha Sokol. Y como nunca está ausente en el recuerdo ni de la gente ni de la banda, tuvo el merecido y consabido homenaje cuando tocaron Hola, que tal, mientras en las pantallas se disparaba el icónico baile del genial Bocha para delirio de la gente.

Tres generaciones mezcladas disfrutando a pleno de esta máquina de hits ad hoc, que saben emocionar con canciones que son alfombras mágicas en la voz de Germán y los coros de Gabi Martínez y también se las ingenian para pegarte en el plexo cuando Jove demuestra porque se quedó para siempre con los parches peloteros. Sussmann se las arregla para cumplir a rajatabla con eso de que menos casi siempre es más desde su Gibson SG y darle paso al cada vez más consolidado Alejandro Gómez Ferrero en vientos, percusión y coros.

El cierre de la celebración fue una patada sabida de antemano y que se desató con Bombachitas Rosas, el pedido siempre actual de justicia de Esperando el milagro, La clave de éxito, la lacerante Sin hilo, la sátira a los buitres de turno de Capitán América, el himno Shine, sin olvidarse nunca de que estaban tocando en Mendoza y agasajarla con Uva, uva y el siempre descontrolado homenaje a Sumo con El ojo blindado.

De ahí, de esa época es que Daffunchio viene enarbolando la bandera de la autenticidad, de la coherencia y la perseverancia.

Y esa pelea, cumple veinticinco años de excelente salud y más que merecido lo tienen tanto la gente que los sigue como una banda como pocas en el rock nacional que se supo reinventar y nunca, bajo ningún concepto, ya sea musical o ideológico, dio el brazo a torcer.

PH: Luis Guiñazú Fader

Galería de fotos


Tags: