Por Florencia Silva

Fito Páez en Mendoza: Brillante sobre el mic

octubre 25, 2012  |  Sin Comentarios

Me fui de casa a tocar rock and roll-. La mayoría de los presentes lleva esa frase en su plasma, recorriendo las curvas del sistema circulatorio, integrando los hilos que le sostienen el cuerpo al alma.

Estamos en el Stadium Arena Maipú, hay cerca de 3.500 personas que recorren las edades y parecen repetir las historias: Padres con hijos adolescentes que crecieron escuchando a Páez, parejas con bebés que empiezan a mamar la música, los que tal vez 20 años más tarde lleven a sus propios hijos. Al final –El tiempo es un efecto fugaz-.

Hacer un repaso de la primera parte del show es fácil desde el punto de vista de la crónica. El festejo por los 20 años de El Amor Después del Amor (1992) es fiel al disco y la lista de temas respeta el orden original de las canciones.

El ritmo funky de la canción que titula el álbum no parece envejecer jamás: –Nadie puede y nadie quiere vivir sin amor- una sentencia atemporal. Sin embargo los coros originales de Claudia Puyó fueron reemplazados por la escultural y talentosa Adriana Ferrer, la cantante colombiana cautivó con su voz y encendió la platea masculina con sus movimientos.

La historia de Thelma y Louise automáticamente prendió en las caderas del público, “Dos días en la vida” con los coros de Celeste Carballo y Fabiana Cantilo versión 2012 fue cantada a garganta pelada por la gente que ya vivía un carnaval. Fue el turno de “La Veronica”, pegadito “Tráfico por Katmandú” y otra vez la sensación de que siempre estamos en el mismo lugar: –Dime Dios ¿Hay stop?-

El primer flechazo certero a los lagrimales fue “Pétalo de sal” una canción casi desnuda que llegó a su clímax con la voz de Luis Alberto Spinetta cantando –algo tienen estos años que me hacen poner así- y luego dibujar la estrofa final en la cara de los presentes: –y voy a verte feliz-.

“Sacha, Sissi y el Círculo de Ali Babá” recordó aquel polémico videoclip con Cecilia Roth que sufrió la censura por escenas de sexo y drogas; “Un Vestido y un Amor”,  el himno del álbum ratificó porque es una de las mejores canciones de amor del rock argentino, los 90, eternamente agradecidos a Cecilia Roth por haber enamorado a Fito.

Algo de vos

En el año 93´ salió el video de “Tumbas de la Gloria”, una canción auto referencial que hace alusión a la nostalgia por la niñez y el  paso del tiempo. El video clip muestra a Páez en una toma área corriendo desaforado por un interminable prado verde, una imagen que para mi fue toda una revelación (aunque con siete años no entendiera de revelaciones). La canción sonó en el Arena Maipú, ratificando la misma impresión de hace 20 años.

El mejor momento de la noche fue “La Rueda Mágica”, Charly García y Andrés Calamaro dijeron presente, cantando sus estrofas a través de una pantalla, en un guiño cómplice con los que se fueron de casa a tocar rock and roll.

Llegó el momento de “Creo” mi canción favorita dentro del repertorio del rosarino, “Detrás del muro de los lamentos” arrancó palmas mientras la silueta de Mercedes Sosa salía de la pantalla para recorrer todo el auditorio. Abriéndose paso se hizo escuchar la primera actriz: “La Balada de Donna Helena” en la que Fito cantó furioso, una entrega plena al público. “Brillante sobre el mic” sigue siendo esa canción del abrazo compartido y hacia el final de la primera tanda el público revoleó los trapos al ritmo de “A rodar mi vida”

Luego del disco completo, llegó el momento de los clásicos, el playlist de “una que sepamos todos”: “La La La”, “11 y 6”, “Circo Beat”, “Naturaleza Sangre”, “Al lado del camino”. “Polaroid de locura ordinaria” tuvo la nota de color, Fito le preguntó a una chica del público con quien hablaba por celular, acto seguido tomó el teléfono y le dedicó el tema a una afortunada Clara. El primer amague de cierre, desde hace tiempo ya (y la verdad que vendría bien cambiar un poco) fue la súper rockera versión de “Ciudad de Pobres Corazones” con la guitarra endemoniada de “Dizzy” Espeche.

La banda, integrada por Diego Olivero (piano y voz), Juan Absatz (teclado y voces), Dizzy (guitarras), Mariano Otero (bajo) y Gastón Baremberg (batería) y Adriana Ferrer (coros), fue un combo súper ajustado en la que la corista colombiana  no le quedó grande el lugar que ocupaba la talentosa Claudia Puyó.

Fue una noche en la que se agasajó a la música y a esas canciones que se metieron en nuestro walkman. Lejos de los conflictos ideológicos y dichos políticamente incorrectos, la música demostró que esta por encima del tiempo y de todos.

Galería de fotos

Fotos: Luis Guiñazú Fader


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