Por Noticias Manzana Latente

Las palabras y las cosas de Gavril Alon…

septiembre 11, 2011  |  11 Comentarios

Las palabras y las cosas de Gavril Alon, sin Foucault, con Sartre

Después de apagar la computadora, acto que cada vez me cuesta más, preparar los petates necesarios para toda cita manzanuda (cuaderno, lapicera, bichito electrónico que otra vez me va a traicionar por tenerlo mal alimentado) y recorrer los lúgubres pasillos de mi edificio, bajo en el también-bastante-tétrico ascensor a comprar dos litros de brebaje infernal al kiosco de al lado para llevar a tu casa, donde un idea de cena devendrá en una simple picada de grisines con mayonesa (algo que le recomiendo engullir a tout le monde) y galletas de los adventistas apocalípticos del séptimo día (dato: las frutigran son marca registrada de ese grupete de fundamentalistas, que me parecen más honestos a la hora de lucrar para su culto que muchos otros “limosneros”).

Gaseosa en brazo, tarjeta del colectivo cargada aunque ya bastante gastada, abrigo cerrado y agüita nasal de la alergia preprimaveral a flor de piel, me dispongo a tomarme un colectivo rumbo a tu casa, que ya he visitado un par de veces con mi novia antes y después de la oficialización de la relación (¡upa, que sonó diplomático eso!). A tu novia le compré un par de prendas allá en Enero de este mismo año en una feria americana que organizó ahí mismo, en esa esquina cálida y cargada de ideas cerca del Parque Central, y unos meses después te conocería a vos en el curso de fotografía del ECA, para en una posterior visita a tu hogar cerrar las connexions d’amour (no sé por qué estoy tan afrancesada, creo que es el síndrome preprimaveral y el cliché Francia=Amor/Amor=Francia).

Tengo un viaje un poco accidentado en el colectivo 63, pero no es para alarmarse, aunque después de evaluar toda la noche se podría decir que algo extraño rondaba el aire nocturno citadino. Resuuulta que un accidente en una de las calles del recorrido hace que me baje con demasiada anticipación, por lo que tengo que caminar unas cuantas cuadras más, por lo queee…llego tarde, mil perdones, buena noticia: la bebida del demonio no se calentó.

Ahí estoy yo, un poco acalorada por la caminata acelerada en subida, ansiosa por destapar esa botella que está bajo mi brazo, un poco perdida porque no sé por cuál de las dos puertas me vas a atender, ya que una da hacia una calle y la otra a la cercana Nave Cultural. Toco el timbre de la puerta que lo tiene, casi segura de que debería haberle dado un par de golpecitos a la puerta de la esquina, hacia donde camino cuando escucho que la estás abriendo, vos también dudando cuál de las puertas atender. Hace tiempo que no nos vemos y nos saludamos así, como la gente que ha querido hacerlo pero que A o por B no pudo.

Me hacés pasar y no mucho ha cambiado desde la última vez que estuve ahí, pero los pequeños cambios de hecho son enormes. Laura, tu novia, ha producido muchas zapatillas que están colocadas desordenadamente sobre un mueble alto y que luego miraré con más detalle. La biblioteca sigue llena de libros varios, entre los cuales se encuentra la primera edición de Virgen Aunque Violada, libro de tu autoría, y otros de la editorial de la cual sos Director Editorial en Mendoza, Nulú Bonsai, editorial independiente originaria de Buenos Aires. Tu gata quizás está más grande, igual de gris, igual de arisca. Ahora en la otra habitación tenés unas tiernas criaturas de papel nuevas, pertenecientes a la serie de Cartoon Network “Hora de Aventura”, que imprimiste y armaste con tus propias manos. También, en tu último viaje a Buenos Aires, del que llegaste hace muy pocos días, te compraste una ampliadora y un tarro revelador para hacerte el laboratorio fotográfico blanco y negro en casa –proyecto que tenés en mente desde hace mucho tiempo- en donde está uno de los baños actualmente. A la ampliadora la pusiste sobre el mueble que también vos armaste y es anecdótico cómo la trajiste, o más que anecdótico se podría decir que el relato del traslado es puro coraje: la desarmaste, la metiste como pudiste en la valija y en la mochila y la volviste a armar en tu casa, tarea para nada fácil. Se te nota en los ojos el entusiasmo y la emoción que te embarga al haber avanzado ese enorme paso hacia la autogestión de tus fotografías, al tener las herramientas para encargarte con tus propias manos de todo el proceso. Es el mismo entusiasmo –o muy similar- al de poder gestionar vos mismo la edición de tus textos a través de una editorial independiente, en la cual el trato con los editores es directo y casi familiar.

Nos sentamos en la mesa mientras alcanzo a hacerle unos mínimos mimos a tu gata, traés los grisines, mayonesas, mostaza y galletas apocalípticas, servís los vasos de gaseosa y prendo el bichito. Después me dirás que de un día para otro, después de Buenos Aires, empezó a encantarte la mostaza siendo que antes la aborrecías, que quizás eso también me pasaba a mí, que uno nunca sabe lo que puede cambiar de un día para otro. Antes de eso, me contás sobre tu viaje a la ciudad de la furia, que fue parte del proyecto al que más atención le estás prestando actualmente: la segunda edición de tu primer libro y la primera del segundo. También me contás que la estadía se pospuso por algunas complicaciones y que gracias a eso pudiste adquirir la ampliadora (ahora se me ocurre un refrán y quiero censurarlo para no sentirme tan vieja, ese de “no hay bien que por mal no venga”, que vendría a ser el opuesto al más conocido, pero que no por ser menos conocido me hace sentir menos vieja porque ya lo escribí, ya lo pensé, ya me salió una pata de gallo al costado del ojo izquierdo).

Me da curiosidad saber cómo contactaste a la gente de la editorial y es muy simple la respuesta. Tenés amigos en común que te informaron sobre un evento que se hace todos los domingos en la capital del país, llamado Living Público, en el que tocan varias bandas, hay lecturas y otras actividades artísticas. Del Living participan artistas de todo el país, como Mi Amigo Invencible (de acá), El Mató a Un Policía Motorizado (de La Plata), entre otros. En medio del relato llega Camila, mi novia, que luego de saludarnos se ubicará sobre un colchón muy cómodo cerca de la computadora, donde estamos nosotros revisando curiosidades y cursos de fotografía. Permanecerá en silencio mientras me relatás cómo de coproductor del Living Público pasaste a ser autor de Nulú Bonsai gracias a una amiga en común que te pasó el dato de que la editorial estaba buscando publicar autores nuevos (aunque vos ya tenías el libro escrito y armado hacía cuatro años, en los cuales golpeaste puertas sin éxito). Así es como volviste a Buenos Aires para conocer mejor las razones por las cuales la editorial quería publicar tu material y descubriste un genuino interés por el contenido y la forma de tu obra.

Después de unas galletas más y bajar considerablemente el nivel de gaseosa del vaso, me detallás diferencias entre tu primero y tu segundo libro, aunque me gustaría apreciarlo por mí misma. Igualmente algo importante a tener en cuenta antes de leer el segundo (al primero nos lo devoramos en un día con Cami), es que Virgen Aunque Violada tenía un planteamiento más estético, en tus palabras, y el segundo es un poco más enroscado en intimismos, en mambos muy propios y no tan pendientes de algo estético. Se podría decir que es más abstracto, en otras palabras, que el primero, en el que le diste especial importancia a lo estético. Pues la gente deberá ver las diferencias al leerte e interpretar tus palabras y tus imágenes desde sus ojos, aunque le recomendaría cruzar varias palabras con vos porque es realmente una gran ayuda conocer los ojos y la mente del autor, como para encaminar la lectura.

Algo que te había preguntado antes, que me había surgido en el colectivo al recordar lo primero que escribí yo, es si recordabas lo primero que vos habías redactado. La respuesta es afirmativa y me describís qué fue aquello que te salió a los doce años. Un poema que se planteaba el hecho de poder o no recordar los aromas y cómo funcionaba la memoria con respecto a los aromas. A partir de ese momento no dejaste de escribir, descubriste que eso era lo que te gustaba y supiste por qué, supiste que no podías guardarte lo que pensabas, lo que sentías, lo que te pasaba, porque ibas a explotar, y encontraste en la escritura ese canal de catarsis, esa válvula de escape que todos necesitamos. También en el dibujo y en la fotografía la encontraste, aunque sos fotógrafo más por conservar imágenes y momentos en un lugar que sea posible revisitar, ya que querés guardar siempre todo lo que te gusta y en la fotografía encontraste la herramienta necesaria para materializar y almacenar instantes, paisajes, imágenes varias y misceláneas de la cotidianeidad. Por otra parte, el dibujo a veces acompaña tus textos, como en tu primer libro, y a veces no, pero lo que más desarrollás son tus textos, es en lo que más satisfacciones has encontrado.

Ahora mismo estás inmerso en la realización de la Feria del Libre, que ya ha tenido tres ediciones este año en la provincia y ahora está enmarcada en la Feria del Libro, después de que la Secretaría de Cultura de la Ciudad pudo apreciar la amplia convocatoria de público y de artistas que tuvieron las tres ediciones y las buenas repercusiones (a pesar de las dificultades y limitaciones técnicas) del espacio Indygentes en la Feria del Libro del año pasado. ¡Finalmente un organismo provincial estatal aprecia el trabajo de las editoriales independientes y les da un espacio! Perdón, me entusiasmé, y así, entusiasmados los dos, hablamos de literatura, de música, de dibujos animados (cómo te decepcionó ver de grande Thundercats, como no lo hizo ver Los Caballeros del Zodiaco y Sailor Moon, lo bueno que está Tiempo de Aventura…). Me contás que te gusta el skate, las cosas lindas (no bonitas o hermosas, “lindas” es la palabra correcta y abarca una diversidad de estéticas que van desde lo naif hasta lo kitsch), los juguetes diminutos y otras cosas que mi bichito electrónico traicionero no capta y mi memoria no retiene, que después me recordarás. Después vuelve Laura y vemos sus zapatillas, apago el bicho y seguimos hablando de otras cuestiones interesantes, ahora con Cami, que se une a la charla, y un amigo tuyo que aparece después de ver un documental sobre un adicto al crack, para acosar a tu gata junto a mí.

Ya todos con hambre, partimos con Cami hacia mi departamento a inventar algo y ustedes se quedan a pedir una pizza con dinero que no se sabe quién olvidó en su casa hace ya tres meses (yo también me pediría una pizza con dinero nunca reclamado por su propietario, si ya hubieran pasado tantos meses). Nos volveremos a ver pronto, en la Feria del Libre, ahí en la Biblioteca San Martín, este mismo fin de semana, o antes, hoy miércoles a las seis de la tarde ahí mismo, para ver a Marlene Wayar (próxima nota, atenti).

Perfil de Gavril Alon

Este escritor/fotógrafo/dibujante es además muy buen cocinero vegetariano (debo pedirle recetas para abaratar costos en carne sin perderme una dieta sabrosa) y tiene un muy buen ojo o mucha suerte para encontrar almacenes donde aun venden cuadernos de tapa dura y hojas amarillentas, en los cuales anota ideas varias y dibuja.

La fotografía estenopeica le apasiona. Le gusta, en sus palabras, lo dramático de la estética de esta técnica. En la habitación de la ampliadora podemos observar un producto de su experimentación con fotografía estenopeica en tres dimensiones.

Entre las cosas que me recomendó están: Tiempo de Aventuras (dibujitos animados que después de verlos, yo también recomendaría); la foto del perro y la nieve de Josef Koudelka; Los Saicos y Los Yorks, bandas que iniciaron el punk antes que Ramones o Sex Pistols, allá en 1964, aunque también recomienda escuchar más punk y más hardcore.

Para saber más sobre Gavril Alon, ingresá a:

http://www.nulubonsai.com.ar/index.php?/artistas/gavril-a/

http://www.fotolog.com/carnica_y_frugal

Por: Gabi Fonseca


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