Por Florencia Silva

Feria del Libro “para todos”

septiembre 9, 2011  |  Sin Comentarios

Martes a la tarde y ese latido incómodo que te obliga a cumplir con las obligaciones me encuentra en la Sala Elina Alba de la Subsecretaría de Mendoza a punto para presencia una charla sobre Ley de Radiodifusión, en el marco de la Feria del Libro del Cuyum 2011.

La disertación comienza puntual con las palabras de Ernesto Espeche, actual director de Radio Nacional. Escucho parte de la charla,ultra oficialista, comparto dos o tres conceptos pero finalmente decido seguir viaje. Considero que para un buen debate es necesario contar con voces disidentes, este no era el caso, por lo tanto me fui.

Decido recorrer la carpa principal de la Feria del Libro, ubicada en la Plaza San Martín. La primera aproximación me dio mala espina: no hay rampas para discapacitados, las personas con dificultades motrices deben bajar los escalones rogando no ser abatido por algún skater.

Ya adentro del recinto veo que el espacio es insuficiente, el pasillo que separa los stand es angosto y la gente arma una especie de puzzle malhumorado con las mochilas y bolsos que se encastran como en un tetris. La música ambiental es el tercer factor que me choca: Tiene que sonar Arjona? Es una subjetividad absoluta, pero creo que la Feria del Libro es un momento que los amantes de la literatura esperamos cada año con curiosidad, su supone que es un ámbito para compartir, descubrir y disfrutar del alimento cultural…lamentablemente los oídos se quedaron afuera con los skaters.

Empiezo a recorrer los stands y la sensación de deja vu es inevitable. No encuentro novedades, ni en la variedad ni en el precio. Es decir, hay libros de toda clase, para todos los gustos, pero no hay beneficios respecto a la oferta habitual. Y la cantidad de stands es significativamente menor a la de años anteriores.

Retomando lo que comentaba en el segundo párrafo la impronta oficial en esta Feria del Libro del Cuyum ha convertido el evento en una instancia de propaganda y militancia, tomando la iniciativa cultural como mera escuza.

Los libros cuyo tema se centra en los dirigentes kirchneristas se exponen a todas luces, intentan llevarse todas las miradas, los disertantes (confesos o no) son del ala K y la apertura de la muestra de Oesterheld derivó en un acto de militancia. Todos esperabamos un homenaje a la histórica historieta pero la verdad es que fue un acto político más Basta con evocar el rostro de Nestor Kirchner enfundado en el traje del mítico Eternauta.

En términos generales hay que destacar actividades como las abuelas que leen cuentos o ciertos intelectuales cuya disertación es interesante. Pero es inevitable sentir hastío cuando todo apunta hacia una ideología dominante.

La sensación que deja esta Feria del Libro del Cuyum 2011 confirma una vieja premisa que defiendo de acuerdo a la generación a la que pertenezco: Que la necesidad de un libro la genere el espíritu y no la propaganda.