Por Florencia Silva

Infusiones varias para una buena digestión con Cerda Galería

septiembre 7, 2011  |  8 Comentarios

La cita del jueves es complicada por ser múltiple, pero eso mismo la hace interesante, además de la singularidad de los individuos con quienes me reuniré. Ya casi es un dicho popular que mientras más numerosa la reunión más interesante se pone, aunque no quiero usar dos días seguidos refranes o frases conocidas porque un día de eso ya me bastó para sentirme lo suficientemente vieja como para alarmarme por el paso del tiempo, asunto por el cual no quiero preocuparme pero que se preocupa en acelerarme los días al punto de extasiarme de cafeína.

Hoy jueves será uno de esos días en que tome café, té y mate, estos dos últimos brebajes cortesía de mi cita múltiple. Nota mental: preguntarle a alguno de ellos la marca y la variedad del té que amablemente me sirvieron dos veces pero que tomé una, por despiste y porque ya había empezado a amistar mi boca con el mate. Hoy será un día de preguntas cotidianas y ping pong insólito, de charlas capilares y de largarle bronca a la hipocresía de la gente que parece prenderse en manada a una nueva ola “moralista”. Mis citas seguirán siendo fieles al humor ácido, a la ironía, a Belén Francese y al Pity Alvarez. Interesantes, yo te avisé que eran interesantes.

Pues bien, aquí me encuentro, en la calle Alem al 356 de Ciudad, un poco acalorada por mi exagerada cantidad de capas de ropa para esta época de clima confuso y extremadamente variable, con el sabor de la comida vegetariana china a la altura de los ojos por haber caminado a las apuradas después de almorzar a la misma velocidad para no llegar más tarde a la cita, con el pelo hecho un asco (lo cual desencadenará en una charla breve pero no concisa sobre ese accesorio innato que se puede pensar como un detalle totalmente banal o como todo lo contrario) y algunas preguntas cuyas respuestas no sé, que no son tantas porque a la mayoría de los misteriosos individuos ya conozco de antes.

Paso a quitarle el misterio a los sujetos de la siesta del jueves: Tomás Wurschmidt (coordinador de Cerda Galería, sentado en un taburete en la cabecera de la mesa que ocupa el centro del espacio), Tatiana Scoones (artista visual de la galería, ubicada entre Tomás y quien suscribe, con sus rulos hoy un poco deprimidos), Ana García (también artista visual de la galería, acovachada en el sofá, a mi derecha, donde guarda un silencio que va a conservar por un largo momento), Alfredo Dufour (asimismo artista visual de la galería, en una posición similar a la de Ana, con una frecuencia de habla también similar a la de Ana, justo a su derecha, engalanado con una pieza de vestuario de un proyecto que en próximos párrafos me explicará Tomás), Cecilia Tello D’Elia (coordinadora de Cerda Galería, sentada frente a Alfredo pero elegantemente erguida, que luego me ofrecerá la infusión de mi gran duda) y Agostina Francese (artista visual de la galería, también erguida con garbo, también bastante silenciosa, situada frente a la mitad de Ana y a mi mitad). Falta una integrante, Jimena Losada, asimismo artista visual de la galería, que no pudo asistir a la cita por motivos que se confunden en mis oídos y por ende en mi mente.

Toco el portero eléctrico, esta vez sin la tentación de decir algún chiste digno de portero eléctrico, ya que no puedo pensar en otra cosa que no sea “estoy llegando tarde, me van a querer cortar la cabeza y seguro que varios van a tener que irse ni bien pasemos la media hora de cita” (¿viste que no queda espacio para chistes en ese pensamiento?). Supongo que me atiende Tatiana por la voz que puedo escuchar débilmente (es raro escribir “Tatiana” cuando todo el tiempo me refiero a ella como Tato o a ella le digo otros apodos menos finos, y lo mismo me pasa con “Alfredo”). Con cierta dificultad abro la puerta de abajo y subo las escaleras. La comida china vegetariana se hace sentir, tirándome hacia abajo a cada paso. De cualquier modo llego al primer piso, donde hay un par de oficinas y esta Cerda Galería, cuyo nombre los ya no misteriosos individuos están cansados de explicar, así que esa pregunta queda descartada (cualquier duda, remítase al perfil de la galería, allí encontrará más información formal sobre el grupo y el espacio). Me recibe Scoones y tomo asiento en el antiguo sofá cuyo tapizado usaría en cuanto mueble se me cruzara por la vida e inclusive en paredes. La mencionada, al preguntarles a todos cómo se conocieron/formaron el grupo/iniciaron la galería, hace un chiste sobre un recital de Intoxicados y me siento una estúpida por no haber descartado esa pregunta siendo que ya la sé y ahora paso a contarte. Todos los presentes, menos Wurschmidt, se conocieron en la facultad, ya que son compañeros de varias materias al estudiar la Licenciatura en Artes Plásticas y la Licenciatura en Historia del Arte. Por su lado, Tomás (también me resulta extraño no escribir “Tommy”, “Tomi” o semejantes, que es como me refiero a él cotidianamente) conocía a Tatiana y por ende se juntaba con el resto del grupo a hacer lo que todo grupo de amigos hace, o no sé si todo grupo de amigos, pero lo que ellos siguen haciendo: reunirse, tomar café, hablar de esto, de aquello, de lo de más allá, de lo de más acá, de algo que les rompió la cabeza o de algún concepto que quieren trabajar, etecé, etecé. Así fue como surgió la idea de contar con un espacio propio donde desarrollar conceptos y ofrecer experiencias integrales, que no fueran meras exposiciones de arte visual, sino que cada evento incorporara otras disciplinas, que cada idea, cada conceto que se mostraba, que se proponía, tuviera a su vez no solamente obras visuales, sino aportes de música, de teatro, de cine y otras ramas artísticas que permitieran una percepción más compleja por parte de la mayor cantidad de sentidos posibles. Ese es uno de los objetivos de Cerda Galería: ofrecer experiencias integrales, una alternativa diferente a las que otros espacios del circuito artístico mendocino ofrece, conceptos desde una individualidad agrupada. Cada evento, cada experiencia propuesta, demanda ciclos intensos de reflexión y construcción de conceptos, de definición de técnicas, de procesos y de elementos necesarios para –en términos de mis citas- “generar correspondencia entre el medio y la obra”.

Afortunadamente, a pesar de ser tantas personas, la comunicación entre ellos es sólida y gracias a eso pueden accionar ágilmente. Por más que cada uno tiene incipientes carreras artísticas individuales, todos contribuyen a la construcción del espacio de la galería, el cual existía antes de encontrar un espacio físico, que sería el que los ayudaría a ordenar muchas ideas que estaban desde un principio pero no encontraban una manera de organizarse.

Por otra parte, desde que inauguraron la galería, les han llegado propuestas de varios artistas a nivel visual, musical y preformativo, además de un proyecto en el que están trabajando a quinientos por hora, que paso a explicar ahora porque ya te había tentado a saber más en un párrafo anterior. Actualmente Cerda Galería es la encargada del diseño de arte y estética conceptual de la obra Cheta, del elenco Dos Huérfanos, que se estrenará el próximo jueves 8 de Septiembre a las 21:30 en la Nave Cultural, obra que viajará a Chile el 15 y 16 del mismo mes, para luego mudarse a Buenos Aires y Rosario.

Todo contribuye al desarrollo de las propuestas del grupo, del espacio de Cerda Galería, ya que sus integrantes concuerdan en que es necesario alimentarse de varias ramas artísticas para lograr un trabajo interdisciplinar prolijo y bien cerrado. Es por eso que prefieren hacer un evento mensual del cual estén totalmente convencidos y que esté perfectamente concretado, a hacer las cosas a medias tintas con tal de llenar una grilla quincenal de actividades.

Al espacio, me cuentan mis múltiples interlocutores, llegaron artistas de la provincia y de otras provincias, menos y más reconocidos, ya que no les interesa el origen ni el renombre, sino la propuesta en sí, propuesta a la que la galería siempre hará su aporte para conseguir un producto conjunto y bien armado. Así pasaron por Cerda Galería Coiffeur (músico de Buenos Aires), Inti Pujol (artista visual y performer de nuestra provincia), Martín Fernández (artista visual sanjuanino que actualmente vive en Buenos Aires), entre otros, que contruyeron sus presentaciones, sus performances, sus exposiciones, sus efímeras experiencias en base al espacio con el grupo de la galería. El mismo, a su vez, se va planteando metas cortas y procesos metódicos, basando sus obras y sus eventos en inquietudes propias, sumando sin proponérselo una propuesta intimista y cálida dentro del arte contemporáneo, al circuito mendocino.

Hacerle más preguntas a un grupo de personas es complicado, la nota sería eterna si escribiera las respuestas individuales de qué inspira a cada uno, qué le gusta, quiénes fueron sus maestros y otros asuntos muy subjetivos en los que cada uno tiene una opinión distinta a la del resto, por lo que en resumidas cuentas podría decirte que tienen dos maestros en común, que definieron un camino por donde encarar el arte contemporáneo, o mejor dicho lo hicieron más nítido, que son Jorge Sepúlveda e Ilze Petroni. Otro punto en común es una identificación colectiva de todos los miembros de Cerda Galería con las memorias de Patti Smith y Robert Mapplethorpe “Éramos unos niños”, libro que sirvió de inspiración para la muestra de inauguración de la galería, hace ya cinco meses. Después, ya no hay respuestas en común, sus gustos, musas, obsesiones, favoritos, todo es distinto, por lo que –siguiendo la sugerencia de Scoones- me avoqué a pensar preguntas de ping pong, una diferente para cada uno.

Ping Pong cerdo

Dufour, Alfredo: si tuviera que elegir una estampita entre estas tres, ¿cuál elegiría? Gilda, la Difunta Correa o Lady Gaga = Gilda (las hay, hay que conseguirlas, nomás).

Francese, Agostina: espacio público favorito = el colectivo 91 UNCuyo que va extremadamente lento.

García, Ana: película infantil favorita = La Bella Durmiente (no sé por qué no te pregunto el porqué).

Losada, Jimena: Ausente, señorita.

Scoones, Tatiana: no me preguntes por qué esta idea de interrogación, pero respondeme cuál es tu medicamento favorito = Aspirinetas.

Tello D’Elia, Cecilia: estás yéndote y vengo con esta pregunta complicada, qué impresentable de mi parte. En fin, artista visual favorito = Caspar David Fiedrich.

Wurschmidt, Tomás: me sale una pregunta medio psicológica porque me quedó picando que siempre hay una cuestión psicológica en las ideas que trabajan, en los conceptos que desarrollan. La pregunta en cuestión, sin signos de interrogación: algo/alguien que ames y odies en la misma medida = después de mucho pensarlo, te decidís por Natalia Oreiro.

Después del ping pong, del éxodo de Cecilia y Agostina, nos quedamos charlando de otras cuestiones mientras Tatiana y Tomás hacen algunos arreglos a la pieza del vestuario de la obra Cheta, que porta Alfredo como maniquí humano. El mate se enfrió, el té también, necesito volver a casa y el grupo necesita seguir trabajando a full en la obra. Tienen que tener todo listo para el jueves 8 de Septiembre a las 21:30 en la Nave Cultural, para el estreno de la obra del elenco Dos Huérfanos, así que me despido y salgo con Ana, que también vuelve a casa, a coser con una aguja que no la hará sentirse muy tranquila.

Para sabér más de Cerda Galería, visitá sus perfiles:

http://cerdagaleria.tumblr.com

http://www.facebook.com/pages/Cerda-Galer%C3%ADa/196637133690958


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