Por Florencia Silva

Sergio Marchi: “El objetivo fue hacerle justicia a Pappo”

junio 16, 2011  |  1 Comentario

Los libros especializados en música suelen convertirse en un verdadero viaje de descubrimiento, sorpresa y aprendizaje acerca de esa banda o solista que suena de un modo especial en nuestros sentidos y nos motiva a querer saber algo más allá de la música.

“Pappo: El Hombre Suburbano” es uno de los libros destacados de este 2011 en el cual el periodista Sergio Marchi devela aristas desconocidas del genial guitarrista argentino. Una intensa investigación de cuatro años con abundantes entrevistas a personas del círculo íntimo y musical de Pappo le permitieron a Marchi mostrar en profundidad a esta leyenda argentina. El libro cuenta la historia de un tipo de barrio con devoción por la guitarra y por instaurar el rock pesado en la Argentina, un artista con un talento especial y con la personalidad justa para convertirse en mito tras su fatal desceso.

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El libro, “Hombre Suburbano” indaga en lo profundo de la persona que fue Pappo para comprender mejor al músico. Cómo se describe este proceso?

La idea fue representar a ambos, pero había muchos interrogantes en cuanto a la persona de Norberto que fueron emergiendo naturalmente al analizar su obra, de manera que el proceso fue absolutamente natural. Para responder a inquietudes que despertaba su errática carrera, había que meterse un poco más dentro de la persona, y eso a la vez permitía nuevas reflexiones sobre la obra misma. Uno comprende a lo largo de la escritura de un libro cada vez mejor al biografiado, o al menos eso cree. Pero así como en Charly lo loco era que todo estaba a la vista, todo quedaba expuesto, con Pappo había mucho oculto. Entonces, así como con Charly por ahí enmascaré algo, con Pappo busqué echarle luz, aunque también enmascaré algunos detalles que son muy íntimos o que pueden ser un tanto sórdidos.
Las expectativas al encarar un proyecto suelen ser diferentes a las impresiones cuando se concluye. ¿Cuál fue el objetivo inicial de este libro y cuál fue la sensación que te quedó cuando lo terminaste?
Sabiendo eso es que no me hago expectativas: dejo que el libro se manifieste. Como autor me siento un ignorante frente a eso que todo libro encierra. No busco que se adapte a una idea preconcebida, sino que yo me voy haciendo una idea a medida que voy trabajando. La idea, obviamente, muta con el trabajo. El objetivo inicial fue hacerle justicia a Pappo, y cuando lo ví terminado, agarré el ejemplar y lo alcé, cual Rey León, en el medio del patio y le dije al cielo: “Carpo, te cumplí, ahora vos ayudá”. Y él también cumplió. La sensación fue de felicidad, porque más allá de mis ganas o mi compromiso, estaba el hecho de que Pappo finalmente constaba en actas, figuraba por escrito, tenía la biografía que él tanto quería.

¿Qué pensaba Pappo acerca de la idea de la biografía?

Según me comentó una de sus novias, Norberto había pensado en contactarme entre que hablamos de la idea de su libro y el desenlace fatal. Esto lo cuento en el prólogo. Pappo tenía su vanidad, y un ansia de reconocimiento, por lo tanto la idea de tener un libro sobre él le gustaba. “Se piensan que porque soy Pappo tengo que comer salame y no puedo comer caviar si quiero”: esa frase de Norberto, describe como él se resistía un poco al personaje que encarnaba. Lo que pasa es que hay un abismo entre la propia interpretación y la interpretación que hacen los demás. Esa misma novia, me agradeció que hubiera escrito el libro, una vez que lo terminó. Liliana, su hermana, también. Pero el agradecido acá soy yo: para mí es un honor poder haber escrito la biografía de Pappo.
Por qué crees que, siendo Pappo el gigante que era, en sus últimos tiempos no llegaba a llenar un Obras?

Un poco por cierta ingratitud del público, otro poco porque era un personaje que se había desgastado un poco, y se estaba regenerando en su último disco: faltó ver esa transformación. Otro poco, porque él nunca era muy constante con los planes. Pero cuando hablo de la ingratitud del público, no hablo del público de Pappo, sino de cierta cosa muy argentina de ningunear al talentoso. Si a Borges aún hoy lo discuten… También hay algo verdadero: Pappo nunca fue muy popular. Sí como personaje, pero no tuvo tantos hits como otros músicos. Igual, su talento era inigualable.

Carola Casini es un hecho de color en su carrera. Aceptó esa propuesta por diversión o por un apuro económico?

Yo creo que un poco por las dos cosas. Por un lado, probarse a sí mismo si lo podía hacer; por otro, ganar unos mangos, y por otro conocer bien a esa gente de la televisión. Se hizo muy amigo de Araceli Gonzalez, de Juan Palomino, y tuvo muy buenas relaciones con Valeria Bertucelli y Pablo Cedrón. Hoy vemos a Steven Tyler en American Idol, y no sé si está mal (nunca lo ví), pero hay gente que puede hacer muchas cosas. Woody Allen toca el clarinete y hace cine fabuloso. Pappo podía hacer ese personaje, lo hizo y le sirvió para poder trabajar más. Me parece algo muy lícito… “un empleo honesto”, diría el Carpo.

Hay una necesidad de renovación a nivel del rock argentino y también en todos los niveles culturales del país. Sin embargo el libro ha sido un éxito en ventas. Lo tomas como una señal de que las generaciones jóvenes tienen ganas de instruirse en la música de su país?

No, lo tomo como que había mucha gente que extrañaba a Norberto y que sabía que lo iba a poder encontrar en el libro. Hay historias que son interesantes, más allá de lo que puedan aportar a la instrucción. Y la historia de Pappo ya era interesante aun antes de ser escrita en este libro, lo que se sabía, lo que se intuía. Sin una historia interesante, este libro no hubiera sido un éxito en ventas. Creo que también ayudó que yo hubiese hecho la de Charly, y tuviera algunos libros encima; había una experiencia que ayudó también a que pudiera acometer esta historia y se me abrieran algunas puertas, porque los músicos me conocen. Y hasta ellos me han ayudado a abrir otras puertas. Por último, lo que sí creo es que las generaciones jóvenes buscan músicos y artistas de verdad. Entonces por eso miran a un tiempo donde los músicos y artistas del calibre de Pappo aparecían con mayor frecuencia que en el presente. Y lo bueno es que nunca está dicha la última palabra, pero tampoco se puede desconocer que el rock tuvo una época de oro, en la Argentina y en el mundo, y que ese resplandor sigue siendo muy potente aun en el presente.