Por Florencia Silva

Canciones de adentro para afuera

julio 23, 2010  |  10 Comentarios

Podemos imaginarnos agua, volatilidad, vibraciones, ecosistema en perfecta armonía con fuegos titánicos y un acorde, o tal vez dos o miles dotando a la escena de esa vitalidad que sólo la música puede dar. Es la música la más fuerte de todas las formas de vida.

Arrancando por la definición, volvemos ahora al concepto: Pezdragón.  El quiebre entre las antinomias, la fusión por encima de la clasificación. Acercándonos aún más a la idea, Pezdragón tiene 21 años y una expresividad urgente que habilita al ser dual que dice ser, aquel que transita por la calle y aquel en quien muta cuando los influjos de la inspiración lo toman por asalto.

“La necesidad de hacer música llega en el momento en que estoy solo con mi guitarra y descubro algo, un acorde, una melodía. En ese momento mi yo se disuelve, está la música y soy simplemente un comunicador de algo que no soy yo realmente porque casi nunca me propongo escribir sobre algo específico.” El camino que recorre Pezdragón hacia la música es una forma de sublimación del espacio interior, tal cual las palabras de André Breton quien  decía que aún durante siglos, será surrealista en arte todo lo que apunte a una mayor emancipación del espíritu. “Me pasa que escuchó una canción que hice hace tiempo y es impresionante como te descubrís. Me doy cuenta de que es lo que quiero decir después de tocarla muchas veces y de pedirle a otra gente que me cuente que escuchó.”

En el revisionismo musical de este artista aparece en los comienzos las clases de batería con el reconocido Gustavo Meli, clases de guitarra con Joe Moya y posteriormente con Andrés Ciccarelli en la misma época en que se dieron las primeras incursiones a los escenarios locales.  Compositivamente hay una exploración de la palabra oscilando siempre entre la belleza del verso y la magnitud del concepto, siempre aggiornado por la melodía precisa. “Me gustan los artistas que proponen algo más que la música en si. Escucho mucho a Robert Wyatt, que es un músico inglés quien utiliza la música para hablar de muchas cosas”. Una grata semilla del legado spinetteano que construye su propia obra a partir de la revalorización de la canción como una unidad artística y filosófica.

El circuito comercial y la industria discográfica  son puntos que exceden las aspiraciones de Pezdragon a la hora de hablar en términos de difusión.  Para mostrarse se siente más cerca de artistas como Jaime sin Tierra que de cualquier músico de ranking radial. Es  independiente por definición.  “Cuando compongo mi yo se borra, es algo único, la música es una realización personal. “

El que quiera descubrir más de Pezdragón pueden acercarse este viernes al ciclo “Canciones para Hibernar” en La Interzona Bar, Yrigoyen 266 Cdad. La entrada es free y el buen momento está garantizado. El plan perfecto.

soundcloud:pezdragon

Por: Florencia Silva

Fotos: Luis Guiñazú Fader