Por Cristián Lagiglia

Charly García: El concierto subacuático

mayo 3, 2010  |  2 Comentarios

Parece otro, desde la tapa de este disco que enmarca su regreso al podio del Olimpo del Rock Argentino (del cual, mientras duró su ausencia, nadie se quiso hacer cargo), pareciera que fuera otra persona. La tapa del disco refleja la lluvia cayendo sobre 50.000 almas que fueron a ver el advenimiento de la oveja negra del rock y él saluda con los brazos abiertos y con poncho. No debe ser casual, en Charly nada es casual, su antojadizo parecido con su amada Negra Sosa. Parece otro, ¿es otro?

“Yo me hago el muerto para ver quién me llora…”, Charly nunca dio puntada sin hilo y si en su vasta colección de canciones instaladas en el inconsciente colectivo de la gente hay por lo menos una veintena de ellas que podrían haber abierto el show, él no eligió una canción, eligió esa frase puntual y a partir de ese momento El Amor espera pasó a convertirse en otro clásico más.

Detrás de él hay una pared que funciona, en el plano musical, como un reloj suizo y en el plano personal como los aliados que lo cubren para que la lluvia no vuelva a mojarlo y como bien lo dice en Chipi- Chipi, ahora Say No More es impermeable.

A la contundente base de los chilenos que lo acompañaron durante la última etapa de su Almuerzo Desnudo y en los cuales se podía atisbar el único rasgo de coherencia escénica y musical, Charly vuelve a las fuentes y se rodea de amigos que ¿casualmente?, tocan mejor que nunca y además de cuidarlo, mimarlo y contenerlo, se han hecho cargo de hacerle justicia a las canciones que marcaron más de tres generaciones. Con ellos las canciones empiezan y terminan y hasta dan la impresión de que ya exceden a la omnipresencia de Charly. El Zorrito Fabián Quintiero en los teclados es el puente de comunicación entre el Jefe y la Banda, después de una larga temporada a cargo del bajo en los Ratones Paranoicos, El Zorro vuelve a su instrumento original y además de explotar esa cohesión que precisa Charly para dar las órdenes al resto de la banda, Fabián muestra a las claras que se está divirtiendo. En la guitarra está el Negro García López y con eso ya está todo dicho. El contrapunto que hace con la guitarra de Kiuge suma para la canción más allá de que nunca deja esa postura de guitar hero y ese sabor funk con lo que salpimenta las canciones. Y por último la Dama y más allá de que es la recomendación terapéutica (nadie hubiera imaginado en este “regreso saludable” a Fabiana Cantilo en los coros) lo que hace Hilda Lizarazu es suavizar los baches que deja la voz de Charly en algunos pasajes.

El playlist es un Obras Cumbres acotado puntualmente a una época (la más brillante, digamos) que van del fin de Serú Girán (Llorando en el espejo), pasando por Yendo de la cama al living (Canción de 2×3, Yendo…), Clics Modernos (Pecado mortal) y la gran mayoría provienen de Piano Bar y Parte de la religión. Haciendo justicia, en veinte temas, un hit detrás de otro, cualquier banda o solista desearía tener por lo menos una de estas canciones para poder armar una lista decente y eso que ni nombramos las que quedaron afuera.

El único tema inédito, pero que ya había sido presentado en vivo, es Deberías saber porque que vino a hacer las veces de soundtrack de esta vuelta y que en vivo sonó exactamente igual que en su registro de estudio. Pero sin dudas la perla de la noche y de este disco es cuando aparece Luis Alberto Spinetta a compartir micrófono y poner su guitarra en Rezo por vos a disposición del tema que hicieron juntos hace ¡27 años! Realmente conmovedor escucharlos juntos y ver como se miran para entrar a tempo en las voces como dos chicos de casi sesenta años que están haciendo lo que siempre les gustó.

Dije ver porque esta edición está acompañada por un dvd filmado en high definition con dieciocho cámaras y que próximamente saldrá a la venta en Blu- Ray y que capta, un tanto epilépticamente, distintos ángulos y distintas sensaciones de lo que se vivió la noche en la que, inesperadamente para el morbo de la mayoría, Charly García cumplió 58 años.

Encima el tipo tiene el tupé de despedirse en No se va a llamar mi amor con un “…nos vemos en la próxima tormenta, chau, gracias, vayan a la casa que se van a resfriar…”. Charly cuidando de nuestra salud, quien lo iba a decir, ¿no?

Por: Cristian Lagiglia