Por Cristián Lagiglia

Un día en la vida

abril 16, 2010  |  5 Comentarios

De acuerdo a las crónicas, la ampolla de The Beatles se reventó el 10 de abril de 1970, cuando Paul McCartney emitió un comunicado de prensa en el Daily Mirror en el que señalaba que se iba de la banda. Desde entonces, Paul ha sido acusado de haber disuelto al grupo.
Sin embrago, McCartney fue en realidad el último en dejar la banda y, de hecho él luchó para que The Beatles se mantuvieran unidos e hicieran una gira por clubes pequeños. Que volvieran a los orígenes.
George, primero, cuando se estaba terminando de hacer Sargent Peppers y Ringo durante el proceso de grabación de el Álbum Blanco renunciaron a su permanencia en el grupo (y cada uno fue convencido de regresar).

Pero definitivamente el grupo se separa cuando a la vuelta del show en Toronto de John con la Plastic Ono Band, éste le pone punto final a su presencia en la banda más grande de todos los tiempos. Y esto, realmente, ocurrió un año antes de lo que marcan las efemérides y del comunicado de prensa de Paul anunciando la desintegración del grupo.

¿Causas?, miles. Egos, fortunas de dinero en juego, malas inversiones, drogas, dejar de ser una banda de rock tradicional con conciertos en vivo y pasar a ser un grupo de estudio, solamente; la temprana muerte de Brian Esptein, dejándolos a la buena de Dios con los manejos comerciales y administrativos y cuando los cuatro tomaron el mando de sus finanzas e inversiones dejaron bien a las claras que solo habían nacido para ser músicos ; la aparición fantasmal de Yoko Ono en el corazón de John y en la vida diaria de The Beatles, la fría y especuladora forma de manejarse de Paul para controlar todas las situaciones, sean comerciales o musicales, la falta de protagonismo de la que se quejaban George y Ringo, a la sombra de Lennon – McCartney. Y podríamos seguir, así, enumerando todo el día lo que llevó al grupo al deterioro de las relaciones personales y paradójicamente, a conseguir, a partir de ese momento, su mejor forma en lo musical.

Es muy difícil pararse hoy y tratar de explicar una emoción que cumple cuarenta años. Mucho más difícil es tratar de explicarla sin siquiera haber nacido cuando sucedió.

“Cuando se separaron The Beatles yo creí que se acababa el mundo, creí que ya no quedaba ningún sueño por soñar, sentí una especie de soledad que nunca más volví a sentir, es que ellos eran como amigos nuestros aunque no los conociéramos personalmente, ellos estaban haciendo lo que todos nosotros queríamos hacer”. Este testimonio es de una mujer que tiene sesenta años en la actualidad y que en el momento de la separación de la banda más grande que dio la música popular en la historia, estaba por cumplir veinte.

Escuchando atentamente su relato que pintaba esos días la oigo decir la palabra desazón, incomprensión en varias oportunidades, el hecho de no entender porque algo que era tan hermoso se terminó de un día para otro dejando huérfana de identificación a toda una generación.

Contándole todos los detalles que se expresan más arriba, me miraba como incrédula, como si le estuviera hablando de otras personas, de otra situación. Como si se hubiera quedado en el 10 de abril de 1970 y no haya escuchado nada más para adelante.

Tomándose un respiro, dejando la plancha en un costado, me miró y me dijo: “…pero los que se pelearon para separarse son John, Paul, George y Ringo… Los Beatles siguen sonando como si siguieran juntos de toda la vida y yo no tengo recuerdos de mi vida sin ellos, por lo cual para mí solo dejaron de sacar discos, pero siguieron sonando siempre en mí…”

Cuando naves extraterrestres invadan el planeta tierra y quieran saber cómo fue la vida de los seres humanos desde la mitad del siglo veinte en adelante van a tener que escuchar desde Please, please me hasta Let it be para entender que antes de la llegada de ellos, hubieron cuatro alienígenas que tomaron al mundo por asalto y lo sacaron del blanco y negro y lo convirtieron en Technicolor.

Hace cuarenta años murieron como grupo y nacieron como leyenda…, tenés razón, vieja, no hay manera de que varias generaciones piensen su estadía en la vida sin la presencia de ellos, no hay manera de que sintamos de que el sueño se terminó.

Y no hay manera, vieja, de que no sienta que Los Beatles son tuyos y me los prestaste…para toda la vida.

Por: Cristian Lagiglia